Agricultura y Territorio: la relación entre naturaleza, cultura y adaptación.

Agricultura y Territorio: la relación entre naturaleza, cultura y adaptación.

Agricultura y Territorio: la relación entre naturaleza, cultura y adaptación.

Relación entre naturaleza, cultura, adaptación, resiliencia y territorio.

En la época donde existían sociedades cazadoras – recolectoras, la relación de adaptación entre el ser humano y la naturaleza  se mantenía un gran equilibrio al depender el hombre estrictamente de los recursos que el entorno  ofrecía para su  supervivencia. Por ende era   necesario el mantenimiento de estos recursos, por lo que el hombre se consideraba parte de la naturaleza.

Por ejemplo el uso y fabricación de herramientas y conocimientos sobre plantas medicinales y comestibles, las estrategias de caza etc, eran recursos   desarrollados, aprendidos, mejorados y transmitidos  con la práctica dentro de una sociedad o comunidad y entre generaciones. Pero a su vez estos dependían de las posibilidades que había en su territorio, las culturas de pescadores se han desarrollado en poblaciones asentadas en ríos, mares. La adaptación al medio fue distinta según los distintos ecosistemas, paisajes y territorios.

¿ Qué es la cultura? ¿Qué importancia tiene desde la agroecología?

La cultura es todo aquello que no es genético”. Lo que no se transmite a nivel genético, podemos decir que implica todo lo relacionado al conocimiento empírico y vivencial.  Esto se adquiere por interacciones entre personas y entre éstas y su ambiente,  mediante un conocimiento que  se transmite de generación en generación.

Por lo tanto está directamente relacionado con la observación, reflexión, saber hacer, con prácticas que hacen a la generación del conocimiento y sobre todo la transmisión del mismo. De aquí es el valor que tienen en ciertas culturas las personas mayores, como fuente de acumulación de conocimientos y sabiduría. Cosa que hoy nos hemos desvinculado tanto que se está perdiendo.

Se podría decir que la cultura es en cierta forma el resultado de la adaptación del hombre a la naturaleza y que dependiendo del entorno o territorio en que este se encuentre,  se desarrollan distintas adaptaciones, las cuales  a través del tiempo han conformado la  identidad cultural de cada lugar.

Agricultura, personas y paisaje

El paso a la agricultura con  la domesticación de especies animales y vegetales creo  que  cambio esa estrecha relación de equilibrio del hombre con su entorno. Se pasa de la visión de ser una especie parte de la naturaleza a una especie que puede manipularla e intervenir desde el propio conocimiento de su funcionamiento para su propia supervivencia y bienestar. Aunque se aún mantiene una estrecha relación por ejemplo, el conocimiento que mantienen las mujeres rurales en la conservación de semillas, técnicas de cultivo y su posterior uso en la gastronomía han sido claves para la conservación de la biodiversidad  y seguridad alimentaria de sus comunidades.

Así mismo la cultura ganadera tradicional, arraigada a los hombres,  aprendió de los animales la  regulación que estos hacían  de los pastos por instinto natural, para realizar la movilidad del ganado en el territorio y  fomentar un equilibrio dinámico entre la fertilidad del suelo, calidad de pastos para el ganado y aprovechamiento de los animales para el hombre.

En este sentido creo que tiene mucho peso la palabra territorio, donde a través del proceso de coevolución de la humanidad y la naturaleza se  han generado variadas formas de adaptación creando  diversidad cultural en el mundo lo cual con la agricultura industrial se esta perdiendo…

De aquí la importancia del saber tradicional o  campesino desde la agroecología y del medio rural vivo.  Porque es en cierta forma los que han sabido mantener un mayor  equilibrio con la naturaleza en el aprovechamiento racional de los recursos naturales para su seguridad alimentaria y como actividad económica. 

Su conocimiento se basa en años de experiencia práctica, transmitida y mejorada de generación en generación. Las tecnologías autóctonas son un ejemplo de capacidad de adaptación centrada en las aptitudes experimentales y   resilientes de los agricultores tradicionales.

La adaptación de las variedades locales a las condiciones de un territorio, su selección y conservación muestran la estrecha relación entre la adaptación natural y la subsistencia de las poblaciones a esos entornos, el manejo del suelo para los cultivos en terrazas para aprovechar el agua de lluvia y evitar la erosión, el manejo que las Culturas ancestrales tenían del agua es una muestra de cómo ya se ejercía un manejo sobre los recursos adaptándolos a su forma de organización económica y social y respetando e integrando la naturaleza.

Por otro lado identidad ligada al territorio es un lazo muy importante que se mantuvo latente en nuestras culturas a través de sus tradiciones, por ejemplo la  gastronomía, reforzada por el papel de la mujer en el medio rural, que marca una clara raíz con la tierra y los usos de la misma para producir alimentos.

 

En el siguiente video se puede ver la importancia de un conocimiento cultural arraigado al paisaje y territorio como son las acequias y el riego por superficie, que su abandono ha sido una gran perdida de patrimonio material e inmaterial de muchos territorios.

 

Agricultura industrial vs Agroecología

La incorporación del conocimiento científico, la industria química y la agricultura industrial han llevado a la sociedad moderna, desvinculada de la propia naturaleza, sus ritmos y ciclos. Esto  hace  posible en cierta manera la artificialización de la misma, determinando ya la explotación de sus recursos para el mantenimiento de una serie de necesidades creadas por el hombre y para el hombre.

El equilibrio y la adaptación es mínimo, al contrario es la propia naturaleza la que se ve en un proceso constante y acelerado de  adaptación a la actividad humana.  Existe una descontextualización del conocimiento  mediante un proceso de homogenización cultural y económica, que amenaza la biodiversidad  cultural por el fenómeno de la globalización bajo el lema de progreso y desarrollo económico.

Las personas pierden la identidad con su territorio y en consecuencia el mundo rural suele estar

paisaje y territorio

La agricultura hace al paisaje y viceversa. El territorio debe equilibrar al hombre y la naturaleza como una relación simbiótica.

En la situación actual de cambio climático y social constante es evidente que es necesario cambiar nuestra concepción de adaptación, favoreciendo un equilibrio hacia la naturaleza, recuperando los conocimientos tradicionales e integrándolos con todos los conocimientos positivos que se han desarrollado en nuestra sociedad hasta la ahora,  estimulando la ”conservación dinámica”, enfatizando un equilibrio entre conservación, adaptación y desarrollo socioeconómico desde el hombre a la naturaleza. 

En este proceso es importante el recuperar el medio rural, los valores culturales de cada territorio, la identidad  local, con una agricultura agroecológica. Una agricultura sostenible basada en el conocimiento de la tierra y del entorno para que de esta forma sea posible lograr una diversidad cultural global, que implique una visión del mundo con mayor adaptación ecológica y social hacia la sostenibilidad.

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