Sobre la autora

Raíces en la tierra de agricultura familiar

Soy una apasionada por la Naturaleza, nací y crecí en una zona rural de Argentina junto a la Cordillera de los Andes,  la vida me hizo emigrar España donde he echado raíces. Soy Ingeniera Agrónoma especializada en Agroecología por vocación y convicción, por lo que él terminó de  «Agroecóloga»,  define mejor mi visión profesional.

Mi pasión por esta profesión, la tierra y la naturaleza me viene en la sangre, soy nieta e hija de pequeños agricultores. Siempre he tenido los pies y las manos en la tierra. Ellos siempre me han transmitido conocimientos y enseñanzas de aquella agricultura familiar y tradicional de la que he tenido el privilegio de vivir y compartir.

Desde pequeña me gusto tener mi huerto, mis plantas y jardín. Allí era donde experimentaba y me entretenía jugando con la Naturaleza lo que me ha hecho tener el cariño y respeto que siento por ella.

Mi huerto de la infancia y mi perro

Una historia de vida

Durante mis estudios y luego en mi vida profesional, he tenido claro la importancia de la agricultura responsable con las personas, la tierra, el medio ambiente, los recursos y los territorios donde se desarrolla. Por eso en la agroecología encontré un camino para transitar en coherencia con mis valores.

Mi propia experiencia en el medio rural, donde he podido ver como la agricultura familiar se transformaba en industrial. Donde las máquinas suplían a las personas, la agricultura simplificada, homogénea y vacía, con sus productos milagro, cada vez rompía los estrechos lazos humanos y naturales que podían haber entre el agricultor, su familia, sus animales, sus vecinos y su entorno.

Pero lo más mágico es que ya con 8-9 años las mujeres de mi familia (mi madre y mis tías) comenzaron a cuestionarse cosas, a buscar una alimentación más saludable y a preocuparse por la salud. Por lo que fueron conociendo personas vinculadas a la agricultura orgánica y teniendo conciencia de lo que la agricultura que convencional con sus pesticidas era capaz de hacer en nuestras vidas y entorno.

Por lo que se empoderaron, entonces mi madre se quedó con 3 hectáreas de tierra para hacer huerto y frutales para autoconsumo y vendían cestas a personas de la ciudad.

Hoy en día doy gracias a mi madre y esas mujeres valientes que contra viento y marea han sido pioneras y adelantadas a su época. Mi madre como sabía agricultora enraizada a su huerto y sus plantas, en su cuaderno de finca dejó escrito:

» Si estas conectada a la naturaleza es ella la que te va marcando el camino y enseñando lo que te hace falta en cada momento, como se ha aprendido siempre».

Para mi ese trozo de tierra me enseñó mucho, me ha conectado a este camino y aunque ya no esté con él sigue habiendo un gran lazo invisible que me trae enseñanzas de esos días.

Lo bueno de todo esto es que yo pude ver el la evolución de una tierra con manejo orgánico o agroecológico y el manejo convencional para industria y sacar conclusiones. Pero sobre todo ver como una parte cobraba vida y la otra cada vez estaba más enferma y sin brillo.

"Lo bueno de todo esto es que yo pude ver el la evolución de una tierra con manejo orgánico o agroecológico y el manejo convencional para industria y sacar conclusiones. Pero sobre todo ver como una parte cobraba vida y la otra cada vez estaba más enferma y sin brillo"

Todo esto me hizo querer estudiar agronomía,  quería ayudar a los agricultores como mis padres, mi is vecinos sabiendo lo que es trabajar en la tierra desde los 7 años, con conocimiento de causa. Esto me hizo poder permitirme desde la experiencia vivida cuestionarme todo lo cuestionable de la agricultura.

Cuando comencé a conocer la agricultura ecológica y la agroecología, me di cuenta que había valido la pena, que estaba en la dirección adecuada. Esto me hizo entender  el sinsentido de la agricultura industrial y la necesidad de trabajar por recuperar esa relación que tenía antes el agricultor con la naturaleza, y toda la sinergia de relaciones sociales y humanas que ello implica. Creo que es el camino, cada día estoy más convencida y lo veo más claro.

En ello he visto la necesidad de la enseñar y transmitir, los valores que tiene trabajar desde la agroecología en su más amplio sentido.

En todo este camino, descubrí que me gusta trabajar en la agricultura, aquella que conecta las personas, la alimentación con  su entorno y con la naturaleza.

Reconectando con la vida, la tierra y mis raíces a través de mi huerto ecológico

Aunque la vida me ha alejado de la tierra de mi infancia, hoy disfruto y sigo aprendiendo y experimentando en mi huerto urbano Agroecológico. 

Conectar con la tierra desde un huerto ecológico permite redescubrir la paciencia, todo tiene su tiempo y sus ciclos… detrás hay un valor, un principio y un fundamento. Entender que somos parte de la Naturaleza nos hace conectarnos con nosotros mismos..

 Nos permite alimentarnos mejor, y aprendemos a cuidar nuestra alimentación que es la base de nuestra salud y de la vida y por ende comenzamos a valorar lo que somos y dónde estamos.

 
Pilares del huerto ecológico
Mi huerto urbano agroecológico

Este espacio surgió para trasmitir desde esa base, mi experiencia, lo que me gusta de esta vida: la agricultura arraigada a las personas, al paisaje, al entorno. «La agricultura como CULTURA»

Compartir y enseñar
Escribir y transmitir
Trabajar con la naturaleza