Soy una apasionada por la Naturaleza, nací y crecí en una zona rural de Argentina junto a la Cordillera de los Andes, pero la vida me hizo regresar a España el lugar de donde partieron mis abuelos y mis padres hace mas de 50 años.

Soy Ingeniera Agrónoma especializada en Agriecultura Ecológica por vocación y convicción, por lo que me gusta más llamarme, “Agroecóloga”, ya que define mejor mi visión de la agricultura.

Conectar con la naturaleza

Mi pasión por esta profesión, la tierra y la naturaleza me viene en la sangre, soy nieta e hija de pequeños agricultores. Siempre he tenido los pies y las manos en la tierra. Ellos siempre me han transmitido conocimientos y enseñanzas de aquella agricultura familiar y tradicional de la que he tenido el privilegio de vivir y compartir.

Desde pequeña me gusto tener mi huerto, mis plantas y jardín. Allí era donde experimentaba y me entretenia jugando con la Naturaleza lo que me ha hecho tener el cariño y respeto que siento por ella.

Aunque la vida me ha alejado de la tierra de mi infancia, hoy disfruto y sigo aprendiendo y experimentando en mi huerto urbano Agroecológico.

Conectar con la tierra desde un huerto ecológico permite redescubrir la paciencia, todo tiene su tiempo y sus ciclos… detrás hay un valor, un principio y un fundamento. Entender que somos parte de la Naturaleza nos hace conectarnos con nosotros mismos..

Creo que cuando trabajamos con la tierra en el huerto esto nos permite alimentamos mejor, y aprendemos a cuidar nuestra alimentación que es la base de nuestra salud y de la vida y por ende comenzamos a valorar lo que somos y donde estamos.

Encontrar mi camino…

Durante mis estudios y luego en mi vida profesional, he tenido claro la importancia de la agricultura responsable con las personas, la tierra, el medio ambiente, aquella que sea sostenible y agroecológica. Mi propia experiencia en el medio rural, donde ha podido ver como la agricultura familiar se transformaba en industrial. Donde las maquinas suplían a las personas, la agricultura simplificada, homogénea y vacía, con sus productos milagro, cada vez rompía los estrechos lazos humanos y naturales que podían haber entre el agricultor, su familia, sus animales, sus vecinos y su entorno. Como el trabajo del agricultor y su esfuerzo, quedaba supeditado a un técnico que había visitado la tierra cantadas veces y sin embargo, llevaba la verdad absoluta en su receta, la cual luego seria la que se llevara en la casa de insumos las ilusiones y sueños de una buena cosecha, dejando restos para que este sienta la necesidad de no dejar descansar la tierra y volver a sembrar para sobrevivir… Cuando las semillas que en mi familia se guardaban, cuando hacíamos las conservas de tomates y pimientos como toda la vida, dejaron de servir para hacer nuestros propios almácigos, porque no eran híbridos, no tenían mercado, no eran resistentes… por que ya los técnicos recomendaban las que ellos en sus magnificas condiciones (financiados por empresas multinacionales), de investigación habían determinado que eran resistentes, productivas… en condiciones que a un agricultor como los de mi zona no eran económicamente viables, por que tenían que pagar el agua de riego que consumían, los herbicidas que aplicaban, o el tractor que sustituyo a la tracción animal en la labranza y que luego dejo un suelo tan compactado que no tardaron en aparecer enfermedades, que esas grandes plantas de laboratorio no pudieron resistir….

Todo esto me hizo querer estudiar agronomía, para ayudar a los agricultores como mi padre, me hizo poder permitirme desde la experiencia vivida cuestionarme todo lo cuestionable.

Cuando comencé a conocer la agricultura ecológica y la agroecología me hizo entender y cuestionarme el sinsentido de la agricultura industrial y la necesidad de trabajar por recuperar esa relación que tenia antes el agricultor con la naturaleza, y toda la sinergia de relaciones sociales y humanas que ello implica. Creo que es el camino….

En ello he visto la necesidad de la enseñar y transmitir, los valores que tiene trabajar desde la agroecología en su más amplio sentido.

En todo este camino, descubrí que me gusta trabajar en la agricultura, pero aquella que esta relacionada con las personas, enfocada como fuente de alimentación sana y nutritiva, al cuidado de la tierra y de toda la Naturaleza.

Este espacio surgió para trasmitir desde esa base, mi experiencia, lo que me gusta de esta vida: la agricultura arraigada a las personas, al paisaje, al entorno. “La agricultura como CULTURA”.

Ciudar la naturaleza
Escribir y transmitir
Compartir y enseñar